LOS ZOOLOGICOS EN MÉXICO CERRARÁN, Y LOS ACUARIOS Y DELFINARIOS TAMBIÉN

cerrazoo

Hace unos meses escribía sobre la problemática que enfrentaban los circos y hacía una valoración de la posibilidad de que su actuar fuera criminalizado, hablaba de ello intentando advertir sobre los grandes problemas que en el futuro inmediato otros esquemas de aprovechamiento sustentable y de conservación enfrentarían; hace unos meses también tuve la oportunidad de conversar con algunos responsables de zoológicos y delfinarios del país sobre el tema, se mostraron muy interesados, pero la mayoría renuentes a aceptar que algún día las organizaciones anti-conservacionistas pudieran cargar seriamente contra ellos, contra esos esquemas de conservación de la vida silvestre, alguno de ellos incluso me dijo que lo que le había pasado a los circos nunca les podría pasar a los zoológicos; hoy y teniendo como detonante, pero no como inicio,  la lamentable muerte del gorila de tierras bajas Bantú, se ha generado una polémica que ha puesto bajo el foco principalmente a los zoo´s, se empiezan a escuchar gritos que pugnan por su cierre, se incentiva entre la sociedad el meme de que todos los zoológicos son inútiles, malvados y dignos de ser condenados a la extinción; en ese contexto me parece probable que en el mediano plazo los zoológicos cerrarán, acá mis rudimentarios argumentos:

1.- Cerrarán si continúan con su actual mansedumbre ante el furibundo y decidido embate de las organizaciones “anti-conservacionistas”. 

Y es que es evidente, desde hace años existe un esfuerzo continuo, sistemático, meditado e in crescendo dirigido a minar la credibilidad de todos estos espacios ante el público en general, un esfuerzo que parte de las misiones y visiones de esas organizaciones, un esfuerzo que aprovecha y propicia la ignorancia de la mayoría de las personas respecto a las técnicas de manejo de fauna silvestre, es una labor que se viene realizando desde hace muchos años y que como base teosófica más que teórica usan un galimatías moralino y cerebrista que sataniza la evidencia científica y justifica procederes ecofacistas maquillados de políticamente correctos. Y ante ese embate, los zoológicos, los acuarios y delfinarios han optado por agachar la cabeza ante el temor de ser tachados de malvados, ponen la otra mejilla para evitar ponerse en el foco de la atención mediática y ahora se están dando cuenta (espero) que ese proceder les ha traído las consecuencias que buscaban evitar; con su mansedumbre lo único que han logrado es incentivar que los radicales sin la menor idea del concepto de conservación alcen más alto su bandera y evangelicen a más bienintencionados para su causa. Los zoológicos, los acuarios y los delfinarios quedarán proscritos en México si no se atreven a dar la batalla, una batalla que debería tener como sus principales armas: razones y evidencias, armas que las organizaciones anti-conservación no tienen y suplen con carisma.

2.- Cerrarán si siguen focalizando sus esfuerzos de comunicación únicamente en atraer visitantes.

Por su naturaleza y para su sobrevivencia estos espacios constantemente buscan convencer a la gente de que los visite, no obstante han olvidado que los visitantes, sus clientes, no son el único grupo social que está pendiente de su actuar y han olvidado que aunque no lo hagan de manera consiente y sistemática, están enviándoles mensajes y al no hacerlo de manera estratégica están mandando “malos mensajes” o propiciando opiniones negativas entre sectores con un enorme eco mediático, los zoológicos, acuarios y delfinarios no se han dado cuenta de que su sobrevivencia no depende solamente de la opinión positiva de sus visitantes y/o partidarios, depende también y en gran medida de la imagen que están proyectando al público que no los visita pero que con un interés legítimo les observa; en resumen y para ponerlo en términos técnicos, están olvidando a sus stakeholders, tienen la peor estrategia de comunicación para con esos grupos: la nula; y puede que sea comprensible ya que los líderes de estos espacios son veterinarios o biólogos, todos expertos y sumamente capacitados en sus especialidades pero carentes de la formación para tal efecto, pero independientemente de esta circunstancia y desde mi particular punto de vista, me parece absolutamente imperdonable que los equipos de comunicación y marketing que la mayoría de estos espacios tienen, estén dejando que sus organizaciones se metan en ese atolladero.

3.- Cerrarán si siguen apostando únicamente por la educación ambiental desdeñando otras importantes herramientas como el marketing social.

La educación ambiental ha sido esgrimida por estos espacios como una de las más grandes justificaciones que legitima su existencia, no obstante, después de décadas de realizar educación ambiental entre sus visitantes, hoy es evidente que sus frutos no alcanzan para detener la andanada mediática puesta en marcha por las organizaciones anti -conservacionistas, es evidente que los miles  de talleres, los cientos de exposiciones fotográficas, las innumerables fichas técnicas en formatos diversos, los numerosos recorridos guiados, las incontables conferencias (ya sé que no es lo único que hacen, es ilustrativo), en suma, el enorme esfuerzo de educación ambiental que aunque loable y útil en otras muchas circunstancias está siendo un débil parapeto que no está pudiendo defender el enorme aporte a la conservación de la vida silvestre que la mayoría de estos espacios tienen; ¿Qué saldo arroja el enorme esfuerzo invertido en realizar educación ambiental?, si con una decena de “periodicazos” un importante sector de la sociedad se vuelca a gritonear bienintencionada pero desinformadamente: ¡cierren los zoológicos!. Ante esa realidad, al sector de los zoológicos, los acuarios y delfinarios quizá les convenga cambiar de canal y hacer uso de herramientas como el marketing social que comprobadamente propician el cambio de paradigmas e incentivan entre la población el arraigo de ideas muy básicas pero trascendentes que hagan comprensible y ampliamente aceptado que los zoológicos, acuarios y delfinarios hoy por hoy  tienen una enorme importancia en la estrategia de conservación con sus inherentes componentes de preservación, mantenimiento, uso sostenible, restauración y mejora del ambiente natural.

4.- Cerrarán si continúan privilegiando el trabajo con políticos oportunistas, en lugar de voltear y hablar directamente con la sociedad.

Ante el audaz e inteligente (no seamos mezquinos hay que reconocérselo) esfuerzo de comunicación que están haciendo las organizaciones anti-conservacionistas y sobre todo ante los jugosos y fructíferos resultados que dicho esfuerzo ha cosechado en los últimos años, los zoológicos, acuarios y delfinarios, han buscado establecer acuerdos que puedan desembocar en la defensa de sus labores desde el ámbito legislativo, en ese sentido y con un dejo de desesperación desde mi muy particular perspectiva, han establecido agendas comunes con algunos políticos en turno; lamentablemente y sin ser secreto para nadie, dichos personajes no atienden legitimidades ni argumentos científicos,  si no que ante todo buscan abanderar y protagonizar cualquier causa que les otorgue dividendos canjeables por su permanencia en cualquier ámbito de poder; en ese contexto hemos asistido al deplorable espectáculo en que los políticos del color que sean se decantan por las causas que más rápido y fácilmente les reporten beneficios personales y lamentablemente las causas que muchos de ellos han elegido ha sido las de las organizaciones anti-conservacionistas; en ese sentido y si no quieren cerrar, los zoológicos, delfinarios y acuarios deberían voltear hacia la sociedad sin el uso de intermediarios, para hablarles directamente y explicarles de manera sencilla, con ejemplos tangibles, con lenguaje propicio y con toda puntualidad por qué la mayoría de estos espacios son importantes para la conservación de la fauna silvestre y cómo su actuar beneficia a la sociedad.

5.- Cerrarán si sus responsables mantienen una gestión arraigada en el pasado

La dinámica de la sociedad humana evoluciona y cambia constantemente, integra nuevos paradigmas y desecha otros, lo que ayer era considerado como lo mejor hoy luce despintado, poco útil y a veces incluso malo, esa realidad cambiante ha sido detectada, asimilada y utilizada eficientemente por las organizaciones anti-conservacionistas para sumar adeptos a su causa y consolidar metas que limitan la estrategia de conservación; por su parte, los responsables de los zoológicos, acuarios y delfinarios, no han sabido leer esa nueva realidad y muchos de ellos siguen pensando que su labor se circunscribe exclusivamente a los animales cuya calidad de vida y bienestar es su responsabilidad, están atados a esquemas lineales que no les permiten probar y poner en marcha estrategias que sumen desde otros frentes argumentos, conveniencias y necesidades sociales que evidencien la importancia de la mayoría de esos esquemas ante una sociedad bienintencionada, con abundante acceso a diversas fuentes de información pero paradójicamente ampliamente desinformada por el like fácil, el share sentimental y el spot pintado de verde con tono maniqueo; muchos de esos responsables mantienen la idea de un mundo pasado en donde la sociedad eran solo personas boquiabiertas que se paraban ante los exhibidores sin posibilidad de involucrarse, muchos de ellos siguen pensando que los esquemas que dirigen por su larga historia entre las sociedades humanas son intocables, muchos de ellos no han podido asimilar,  e incluso algunos desdeñan, los nuevos enfoques de una población que no se conformará nunca más con lo que diga la ficha técnica que acompaña el refugio del animal.

Señores y señoras responsables de estos esquemas, son ustedes los líderes de unas instituciones que conforman un frente amplio y fuerte del sector de la conservación de México, atrás de ustedes estamos las UMA´s, los PIMVS, las colecciones científicas, los académicos, los biólogos, los veterinarios, aquellos que verdaderamente trabajamos en la complicada y demandante estrategia de conservación de la vida silvestre, nosotros hacemos la parte que nos corresponde pero si ustedes dejan que los cierren sin dar la batalla, sin al menos intentar otras estrategias, la conservación en México recibirá un severo golpe del que resultará muy complicado recuperarse. Quizá sea tiempo de aceptar que sus concepciones requieren de un análisis profundo y una adaptación urgente que permita que la sociedad comprenda claramente la vital importancia de la mayoría de éstos esquemas en la estrategia de la conservación, de no lograrlo, de no intentarlo al menos, los zoológicos en México, los acuarios y delfinarios también, en el mediano plazo, cerrarán.

 

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